Artículo muy interesante

Les dejo un artículo escrito por Marcos Aguinis para el Congreso Judío Latinoamericano que realmente vale la pena. Aguinis logra una descripción muy rica del conflicto árabe – israelí que se luce también por su claridad conceptual. Es extenso pero altamente recomendado.

Descargar artículo: Marcos Aguinis – Conflicto Árabe Israelí

¿Shalom = Salam?

Está mas que claro que sin un acuerdo entre Israel y los palestinos dificilmente se salga de la situación actual. Deberían alinearse los objetivos de ambos, buscarse consensos y realizar concesiones para llegar a los mismos. Y si no se pueden alinear los objetivos, por lo menos habría que buscar alguno en común, como el deseo de paz.

Tierras por paz…suena lindo y justo.

Sin embargo, ¿tienen todas las partes del conflicto la misma concepción de lo que significa la fórmula tierras por paz?

O dicho de otra forma, tanto unos como otros, ¿ven de la misma forma a la paz?

Tierras por paz es interpretado usualmente como que Israel debería entregar los territorios en disputa y a cambio obtendría paz. “Dame todos los territorios que te pido y a cambio vas a tener toda la paz”. Suena a cuando la mafia pide dinero por “protección”, o a chantaje propiamente dicho.

Visto de otra forma, ¿no debería ser la paz el objetivo de ambos? ¿desde cuando la paz es una carta para jugar en alguna ronda de negociaciones?

La fórmula “Tierras por Paz” debería ser interpretada como que ambas partes tendrían que renunciar a algunas aspiraciones territoriales y de esa manera ambas partes obtendrían paz. Las concesiones las hacen ambos y los beneficios se los llevan ambos.

Esta visión de la fórmula se encuentra en concordancia con la resolución 242 de las Naciones Unidas que insta a Israel a “retirarse de territorios”, no a “retirarse de los territorios”. Tanto Israel como los palestinos deben resignar soberanía sobre ciertos territorios en disputa. Es imposible pretender que Israel conserve el 100% de Gaza y de Judea y Samaria (Cisjordania). De la misma manera, se debería entender que es imposible que el futuro estado palestino obtenga el 100% de los mismos.

Es hora de ser realistas y de que Shalom y Salam comiencen a tener un mismo significado: el de objetivo a alcanzar y no el de bien negociable.